Se me escapa de las manos...
La situación se me escapa de las manos. Sale fuera de mi control. Abandona el ámbito de lo racional. Sobrepasa los límites de lo aceptable. Y es que... toda esta historia está entrando en fase terminal. Siento que es el sprint final, el más doloroso, el último crujido, la última carrera, el último día sin aliento, las últimas noches sin dormir. Empieza una precipitada carrera de retroceso emocional hacia la nada.
Un salto al vacío. Un equilibrio personal que vuelve a tensarse hacia la otra dirección. Siento como si durante un tiempo de mi vida hubiese dedicado todos mis esfuerzos, pensamientos y energía en los demás, y ahora, toda esa energía, toda esa fuerza mental, viene de vuelta hacia mí. Pero toda esta energía vuelve de forma brusca y desordenada. Me ha venido de golpe y me tiene marchito en el suelo, asustado, sin poder abrir los ojos y empezar a ver... estoy haciendo una regresión a dos años atrás, una vuelta al principio, una puesta a cero... Vaya... parece que mis sentimientos me han concedido una bonita segunda oportunidad. Pues no la pienso desperdiciar. Las segundas oportunidades son mucho mejores que las primeras, porque ya tienes experiencia y sabes a qué aternete. Son más peligrosas que las primeras porque ya no juegas con inocencia. Ahora toda la responsabilidad está en tus manos, y debes saber aprovecharlas.
Empieza una caída en picado, puede que el dolor de la caida supere a todo lo que me queda por aprender y superar, pero al menos caer, es ya algo que me saca de dos años de estatismo y de perder mi tiempo, al menos ahora, voy hacia algún punto ¿Qué mas da si es estrellar mis sesos contra el suelo? Al menos hay movimiento... por ahora.




espirales dijo
A veces basta con saber que uno está en el camino acertado, aunque no sepa muy bien su destino. Lo que no tiene ni pies ni cabeza es dejarse llevar por el camino erróneo, más aún si intuyes el final y no es lo que quieres.
10 Febrero 2007 | 12:08 AM